Sobre estructuras y demonios

Que hubiera sucedido si un escritor de renombre hubiese sido tu mejor amigo o tu compañero de fiestas? Tus ojos y tu mente hubieran interpretado sus artículos o libros con los mismos ojos que un desconocido?

Nadie es profeta en su tierra dice el dicho y creo que los comunicadores, escritores o todo aquel que tenga algo para decir al mundo, puede estar condenado al mismo fin si no somos conciente de ello.

Demonios

Nuestras estructuras tienden a cargar de sentimientos las palabras y de forma casi inevitable, tendemos a inferir el mensaje que se quiere transmitir sin poder realmente separar al “yo” comunicador del “yo” confidente.

Cada uno está condicionado por su entorno y este determina la manera que tienen las personas de relacionarse con él. Hasta el mas duro puede utilizar el termino “bichita” para referirse a un ser amado. El hecho está en que posiblemente nunca podamos conocer a una persona bajo todas sus formas de “relacionarse”, pero no por eso tenemos que caer en uno de los recursos más al alcance de la mano de todos, el prejuicio.

Esto tampoco significa que una persona no es “autentica” porque su entorno lo condiciona. Creo que las estructuras y valores morales no se pierden tan fácilmente por un agente externo (en algunos casos sucede totalmente lo contrario y con mucha facilidad), lo importante es poder interpretar el entorno, con todo lo que eso implica, para poder realmente entender lo que un par de palabras ordenadas quieren transmitir o dejar de hacerlo.

Cuando alguien cercano tuyo o no, sienta la necesidad de decirte algo, no cargues de sentimientos el mensaje y decodifícalo sin que tus valores y estructuras interfieran en el proceso. Caso contrario, no podrás realmente entender lo que se te está tratando transmitir, y así como entró….salió…

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